sábado, 28 de mayo de 2016

Vacaciones en Roma
Roman Holiday


Ficha técnica:

Año
1953
Duración
118 minutos
País
Estados Unidos
Director
William Wyler
Guión
Ian McLellan Hunter, John Dighton
Música
Georges Auric
Fotografía
Franz Planer


Argumento/ Sinopsis:
La princesa Anna se encuentra en Roma en visita oficial. Cansada de sus obligaciones y de la soledad de su mundo cortesano, decide escaparse durante la noche y vivir la vida de un ser común y corriente, sin protocolos ni barreras sociales.
Se queda dormida en la calle y es recogida por un norteamericano quien la lleva a su apartamento y la acuesta en su propia cama. El americano resulta ser un periodista llamado Joe Bradley (Gregory Peck), quien se ofrece a hacer de guía para ella en Roma. En un principio, el principal interés de Bradley al reconocerla como la princesa que es, es conseguir una exclusiva de 5.000 dólares sin que ella se dé cuenta y para ello hace que su amigo y fotógrafo le saque fotos a escondidas para después publicarlas y hacerse famoso.
Ella está encantada por conocer la ciudad como una persona normal. Durante el día que pasan juntos se divierten: pasan bochornos en la vía pública, van a una fiesta nocturna, surge algo entre ellos hasta que descubren que se han enamorado. Cuando la ausencia de la princesa ya no se puede prolongar surge el conflicto entre el deber y los sentimientos, y la princesa debe tomaruna dura decisión.


Comentario:
El film suma los géneros de drama, romance y comedia. La definición de caracteres es buena, la evolución de los mismos resulta convincente, los diálogos son brillantes y ocurrentes. Wyler deja constancia de su poderoso vigor narrativo, creando una atmósfera de elegancia, encanto y simpatía, que cautiva la atención del espectador y seduce su complicidad, añadiendo trazos de humor ligero, blanco y festivo, que resuelve sumando palabra e imagen. Algunos planos han pasado a formar parte de la memoria del cine y el largo plano de la salida de Joe del salón de audiencias, rodado en "travelling" inverso es memorable. La película rinde homenaje de admiración a Roma, sus monumentos, calles y gentes.
La música, de Georges Auric ofrece una partitura descriptiva, romántica y ambiental, que subraya la magia del relato. La fotografía, de Franz Planer y Henri Alekan, despliega una narración que trasmite sentimientos de fascinación y encantamiento. Abundan los planos tomados desde abajo, los "travellings" emotivos y las imágenes cautivadoras (topolino), a las que añade escenas inquietantes (fotografía desde el coche).